TESTIMONIO

“Las primeras horas fueron de incertidumbre”

Carlos Rafael Zaldivar es un comunicólogo salvadoreño que estuvo en Berlín la noche en que cayó el Muro. Veinte años después, recuerda como se trasladó a la Puerta de Branderburgo para ser testigo de la historia.

Rosa María Pastrán

Estudié en la Universidad de Bellas Artes en Berlín a finales de los años ochenta y principios de los noventa. Justamente viví ese cambio en esta ciudad. Era una situación de ciudad dividida, de hecho era una situación bien peculiar porque Berlín oriental siguió siendo la capital de la República Democrática de Alemania (RDA), mientras que Berlín occidental era una isla y estaba a más de cien kilómetros de la frontera con la República Federal de Alemania (RFA).

La caída de Berlín vino de manera sorpresiva para muchas personas en occidente. Habíamos tenido la Perestroika en Rusia y sí se venía perfilando que algo iba a suceder, pero aún así fue sorpresiva, digo para los occidentales porque Berlín oriental vivió meses de manifestaciones inmensas, de cientos de miles de personas, días tras día. Era algo que se escuchaba pero no se realizaba el hecho. Cuando de repente cayó el muro fue una sorpresa, algo que rompía con un estatus quo.

Fueron casi 30 años de muro y una situación de ciudad dividida que ya estaba en la mente de las personas y les fue muy difícil comprenderlo.

Ese día la gente se volcó al muro. Al principio hubo momentos bien tensos, la policía no sabía qué pasaba, no sabía qué hacer, los manifestantes querían ir al muro y les bloqueaban el paso. Ví en televisión que la policía uso mangueras de agua para bajar a la gente que ya se había subido al muro.

Las primeras horas fueron de incertidumbre, y después, simple y sencillamente, no pudieron hacer nada, desistieron por las masas de personas, luego que de ambos lados empezaron a converger en el muro cantidades increibles de personas.

Yo estaba en casa y me habló un amigo:

-Mirá se cayó el muro- me dice.

-¡No me estés tomando el pelo!, le contesté.-¡No!, De verdad estoy hablando en serio, no estoy bromeando, ¡Ha caido el muro!.Encendé la radio o la televisión y mirá-, insistió.

Yo no podía creeer lo que estaba sucediendo, entonces, le dije a mi amigo que nos juntáramos en la puerta de Brandenburgo. Acto seguido agarré mi cámara. Yo vivía relativamente cerca y cuando llegamos eso era una fiesta, la gente estaba bailando encima del muro. Empecé a tomar fotos, luego se me acercó un periodista:

-No me vende usted su rollo-, me preguntó.
-¿Por qué?-, respondí.
-Es que somos de la prensa y esto nos ha tomado tan de sorpresa que ni siquiera tenemos material, así que andamos recolectando todo lo que podemos-, me explicó.
-Disculpe. Estos son mis recuerdos de este momento histórico y no lo quiero vender-, concluí.
Vívimos eso en la puerta de Brandenburgo, el monumento más simbólico de la separación alemana, ya que esta puerta del triunfo había quedado del lado oriental y justamente enfrente pasaba el muro. Es un lugar emblemático al cual acudieron muchas personas.

La noticia todavía era tan fresca que la gente no lo concebía. Empezaban a converger en el muro y a festejar. Fue una fiesta que duró tres días y tres noches en Berlín.

Voy a contar algo que todavía me eriza la piel cuando lo recuerdo. Estaba comentando con mi amigo lo que estaba sucediendo cuando se nos acercó una señora mayor y nos dice: “Miren jóvenes serían tan amables de ayudarme a subir al muro” y le contestamos que con mucho gusto.

Ella nos dijo que era originaria del otro lado, pero que desde hacía 20 años estaba viviendo en Berlín occidental y que tenía ese tiempo de no ver a su familia.

En ese preciso momento, en una sincronía que no me explico, en ese metro cuadrado de muro, se estaban subiendo sus familiares gritaron y se comenzaron a abrazar mientras nosotros no sabiamos que se había encontrado con su hermana y su cuñado.

Fue un momento tan emotivo, tan humano que nos hizo llorar a todos lo que estábamos ahí, sobre todo a nosotros que  estábamos de espectadores. ¿Cómo personas que tienen 25 años de no verse se reúnen en el mismo metro cuadrado?, ¿Sin hablarse?, ¿Sin ponerse de acuerdo?. Hoy el mundo es muy diferente.

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